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One~Shots

Identidades, Por: Zony Stern




One~Shot
La tenue luz del lugar se colaba por debajo de la puerta de mi camerino, no sabía con exactitud quienes estaban afuera esperando ver la actuación de Zafrina. La misteriosa chica que cantaba con un antifaz en ese club. La verdad ni siquiera yo la conocía, me mire en el espejo antes de ponerme el antifaz, las música sonaba muy lenta muy baja. Camine hasta la salida a el escenario, entonces anunciaron el número que si bien todos sabían era por el que empezaba a ser famoso.
—Zafrina-el nombre resonó por toda la habitación. —Con ustedes la misteriosa Zafrina- uno de los meceros me ayudo a subir a la tarima muy bien elaborada, camine hasta el micrófono y después, justo algunos segundos después de la melodía del piano empezó, mi voz lleno la habitación de paz y tranquilidad.
Observe a todos lados y lo encontré en medio de tanta gente, estaba con mi hermano y sus amigos; la mañana pasada lo escuche hablar acerca de un bar, muy probablemente era este. Todos me miraban mientras cantaba, no estaba nerviosa porque realmente nadie sabía que Zafrina era yo.
Aquello me daba mucha seguridad, cuando me ofrecieron trabajar ahí no dude al decir Si, no necesitaba de ese tipo de trabajos, no tenía ninguna necesidad económica, más bien era la necesidad de demostrar algo que nadie aceptaba. Mientras cantaba recordé la discusión de esta mañana con mi hermano.
—Lo único que sé es que eres una niña caprichosa, que no sabe lo que quiere. Por tu culpa, si por tu culpa Daniela, eso que pasa es por tu culpa.
—Lo único de lo que soy culpables de haber aceptado esa mentira. Esa estúpida mentira que nos trajo hasta Manhattan.
Israel  se habían empeñado en tratar de controlar mi vida, pero no tenía derecho alguno solo era mi hermano mayor, y lo que el pensara a mí no me interesaba en lo más mínimo. Y ahora que el proyecto de la música empezaba en balancearse  de un lado a otro, solo buscaba tirarme toda la culpa. Y claro gracias a él, se había acabado todo lo que había con Tom; pero el muy maldito seguía diciendo que él y Tom eran y siempre serian amigos.
Aún recuerdo la última vez que estuvimos realmente bien, sin pelear, sin nada de malos gestos y sin agredirnos. Pero esos años habían quedado atrás. Si habían pasado casi cinco años desde que estuvimos bien; el empezaba su carrera y yo la mía. Recuerdo cuando nos despedimos en el aeropuerto. Solo teníamos dieciséis y diecisiete años, respectivamente.
— ¿Te volveré a ver?
—Sí, quiero volver a estar contigo.
—Te quiero demasiado Daniela. No me olvides.
—Yo igual te quiero y siempre te estaré esperando.

Pero los años pasaron y me consolide como una de las mejores modelos, y tenía una carrera musical, y con el tiempo las palabras parecieron desvanecerse con el tiempo. El empezó a salir con otras chicas, se empezó a relacionar en el mundo del espectáculo y yo no me quede atrás. Las cosas cambiaron en mucho tiempo y todo lo que había pasado entre nosotros quedo en el olvido, se quedo en la caja de los recuerdos.
Muy en el fondo de mi corazón, sentía que aun lo amaba y aun guardaba la esperanza que todas las promesas que hicimos cuando éramos uno adolecentes, algún días se cumplirían.

Por: Tom
Había pasado mucho tiempo, cinco años para ser exacto.
Y cuando la tuve frente a mí, una vez más sentí como mi corazón se aceleraba, incluso como las piernas me temblaban, nunca la pude olvidar pero ahora no podía regresar el tiempo, no podía decirle que aun la amaba. Mi vida tenía que seguir sin ella.
En las últimas semanas Israel, nos invitó a los chicos y a mí a un club, donde las chicas bailaban en poca ropa, pero la popularidad del lugar no se debía a las chicas que bailaban en toples, se debía a una chica misteriosa que bailaba en Baby dol y antifaz, su voz era estupenda, y ya que me esforzaba por olvidar la historia que alguna vez tuve con Danny. Jamás la pude olvidar, recuerdo que siempre veía su rostro en las portadas de las revistas de moda, durante su carrera como modelo. Ahora ella y su hermano empezaban una carrera como un dúo musical y les empezaba a ir bien.
Mire a la sexi y hermosa chica que estaba en el escenario, era perfecta. Era como Daniela. Todo me la recordaba, el re encuentro no fue del todo bien, por las cosas que nos dijimos, sé que prometí ir a verla y que nunca lo hice, pero ella también tenía mucha culpa; aún recuerdo las palabras con las que describían su compromiso con su novio Logan…
“La reina de belleza, se casa”
Me dolió, lo debo de admitir, pero creí poder superar aquello lo cual me fue imposible. Pronto se comprometerían oficialmente y ofrecerían una cena a la que estaba invitado. No obstante tenía planeado no asistir. No quería ver como mi hermosa chica se comprometía con el imbécil de Logan.
Tome un sorbo de mi bebida y mire a ver a Israel.
— ¿Quién es esa diosa?
—Nadie sabe, intente hablar con ella, pero no accedió.
—Su voz es como la de tu hermanita.
—Ya lo sé. —Israel miro a la chica y suspiró—Es hermosa.
Daniela, mi preciosa Daniela. ¿Por qué no puedes dejar todo atrás? Ella no cedería, no me hablaría nunca más. ¿Tenía que sufrir tanto? Ella fue la que me abandono de primero, fue la primera vez que no abandonaba a una chica, más bien todo lo contrario la chica me abandono a mí.
La bella cantante misteriosa concluyo su presentación y todos aplaudimos. Me levante de mi lugar y camine hasta la barra.
—Oye. —Llame la atención del mesero.
— ¿En qué puedo servirle?
— Me gustaría saber quién es ella.
—Nadie sabe su identidad, solo ella y el dueño.
—Me gustaría hablar con ella. ¿Sería posible?
—Probablemente. Solo le tendríamos que preguntar. Espere un momento.
El mesero llamo a otro chico y el entro por donde las chicas salían, salió al cabo de unos minutos.
—Sí, ella accedió a hablar con usted.
Cuando entre por el pasillo me asegure de que nadie nos observara y me dirigí hasta el camerino de la chica. Toque la puerta y la dulce voz soprano de la chica respondió a mi llamado, entre y cerré la puerta. Ella aun vestía esa lencería francesa tan sexi y su anti faz. Estaba sentada en una silla enfrente del espejo.
—Hola—Me miro atreves de la máscara y sonrió.
—Hola.
— ¿A que debo la visita?
—Te escuche cantar.
— ¿Y qué te pareció?
—Excelente…Pero no pude evitar recordar a una ex novia.
— ¿Te recuerdo a una ex novia?
—Sí.
—Provoco muchas cosas a los clientes de este lugar.
— ¿Por qué el antifaz?
—Mi identidad es misteriosa, nadie la sabe.
—Me gusto como cantaste.
—Otra vez te lo agradezco.
—Vendré a verte seguido.
—Recomienda el show.

Salí del lugar y me quede un rato parado enfrente de la habitación. Me recordaba mucho a Daniela. Y como le dije la iría a ver seguido.
Tenía que olvidarla y seguir sin ella. Aunque la amara demasiado.
El suave aroma a mujer invadía todo el club. Yo esperaba ver a Zafrina. Era claro que tanto yo como muchos otros solo iban para ver ese número, ninguna de todas esas mujeres igualaba a Zafrina. Muchos nos hacíamos la misma pregunta ¿Quién era ella?
Pero esa pregunta quedaba sin respuesta.
— ¿Cuándo es que descubriste este lugar?—Israel se sentó a lado de mí.
—Recorriendo la ciudad, desde que Daniela se mudó a Manhattan y la iba a visitar me daba mis escapaditas a las vegas.
— ¿Tu hermana vivió sola con Iker?
—Sí. Pero no te preocupes, ella y el nunca tuvieron nada que ver. Por eso Iker le cedió como quien dice a su hermano a Daniela.
— ¿Cuándo se van a casar?
—Aún no hay fecha fija para su desenlace.
—Ah.
— ¿Aun la quieres?
—No sé.
—Cállate, ya va a salir Zafrina.

Permaneció callado, mirando al escenario. Lo imite y sonreí cuando ella salió, cuando su sensual voz resonó por el micrófono, cuando su sexi figura apareció deleitándonos. Sonreí cuando su mirada se clavó en mi mirada. Cuando me sonrió.
Era algo que yo no había previsto pero como bien decía, ella me provocaba muchas cosas, no sabía si me gustaba o más bien solo quería follármela y ahí acababa era más que eso, desde que comencé a venir ella me recibía en su camerino y platicábamos, ella nunca se había quitado el antifaz cuando platicamos. Se lo pedí en una ocasión pero ella se negó, por lo que no seguí insistiendo.
Ahora me quedaba hasta tarde y platicaba con ella. Tomábamos un poco de vino y al final me despedía de ella. Nunca me había sentido realmente bien, no desde que estuve con Danny. Pero ahora ella era harina de otro costal malditos hermanos Denison, los dos son unos malditos desde Iker el mayor hasta Logan el menor.
El número de Zafrina termino y yo como siempre me dirigí a su camerino, ella me esperaba, esta vez lucia mucho más hermosa que de costumbre. Aun con su antifaz, con su linda sonrisa.
—Pasa Tom—Me dijo con una sonrisa en los labios rojos y carnosos
—Estuviste espectacular. Como siempre.
—Gracias Tom
Me senté aun lado de ella, en esa especie de cama que había ahí. Serví un poco de vino.
—Dime ¿de qué quieres platicar esta vez?
—De muchas cosas.
—Quiero que me expliques porque me parezco a una de tus ex novias.
—Por tú voz, creo que la debes de conocer, se llama Daniela Müller, la hermana de Israel Müller.
—Si es un dúo o algo así.
—También era modelo, pero el punto no es ese. El punto es que  tu voz es idéntica a la de ella.
— ¿Tú la amaste alguna vez?
—Desde que la conocí. Pero ahora ella se va a casar.
— ¿Aun la amas?
—Si—Conteste. La mire y pude ver muchas cosas, sus ojos estaba brillosos como si quisiera llorar. Sus ojos color marrón como los de Danny, estar con ella me hacía sentir que estaba con Danny.
—Oye…—Estaba un poco anonadado la mire y le sonreí. Era hermosa como Daniela. Debía de dejar de pensar en ella.

Por :Daniela


Tom me sonrió y yo igual.
El aún me amaba. Trague saliva y me acerque a él, para besarlo. Pensé que él se alejaría pero no lo hice. Ha claro es Tom, el no rechaza nunca un beso.
Rodee su cuello con mis brazos y me fui acostando en la cama, el me siguió hasta que quedo encima de mí. Estire uno de mis brazos para poder apagar la luz. El contacto estaba en la pared y no fue difícil dar con él. A Tom no le importó y continúo besando mi cuerpo, y mis labios. Primero bajaba por mi cuello y luego regresaba nuevamente a mis labios.
Se deshizo de sus zapatos y Comenzó a quitarme la ropa, bueno era muy diminuta así que no tuvo que hacer muchos esfuerzos.
Después de que se deshizo de la parte de arriba comenzó por besar y lamer mis senos, haciendo que mi libido aumentara. Acariciaba su cabeza y lo apretaba más contra mis senos, mis senos son una de mis partes más sensibles y no podía resistir todas esas sensaciones que me inundaban, un gemido se escapó de mis labios. El regreso a mi boca y nos incorporamos un poco, le ayude a quitarse su playera y después me deshice del pantalón dejándolo en bóxer. Ahora dimos una pequeña vuelta encima de la cama y comencé a versar su pecho bajando hasta llegar a su abdomen dejando un caminito de besos.
Sus manos acariciaban mi cuerpo mientras lo besaba y lo acariciaba igual, me quede in móvil basándonos, recordando cómo nos besábamos era inevitable no recordar todos esos días cuando éramos adolecentes, cuando nos amábamos de verdad. El gimió contra mi boca, y con ayuda de mis manos le deslice por sus cadera y piernas su última prenda, dejándolo hermosamente desnudo para mí.
Y después de eso ambos volvimos a gemir, cuando estuvo dentro de mí. Tomo mis manos y me ayudo para que fuera un poco más rápido, después de un considerable rato en esa posición tomo mi cintura y se dio la vuelta haciendo que quedara debajo de él, aun sin salirse de mí, continuo moviéndose. Hasta que ambos terminamos en una explosión de felicidad. Él se quedó recostado sobre mi pecho.
Lleve una de mis mano a mi rostro y me deshice del antifaz, la respiración de Tom se estaba haciendo normal.
—Tom…
—Zafrina.
—No me digas así, ese no es mi nombre. Soy…soy Daniela. Tu Daniela—Permaneció callado, yo preocupada de que no me creyera. Su rostro se fue arrastrando por mi pecho hasta que me vio a los ojos. Se quedó callado sin decir nada. —Tom…soy Danny. —Se giró para quedar a mi lado.
—Daniela. Pero…
—Necesito que me escuches, no quiero que creas que me he acostado con alguien más, ya que este es un lugar de esos.
— ¿Te quieres casar conmigo?
Me quede callada tratando de procesar lo que él había dicho. No se puso a insultarme o a gritarme como creí que reaccionaria. No él me pidió matrimonio.

Like We Used To, Por: Catalina Ruiz

Por: Tom


“odias a Dani Müller, odias a Dani Müller”
Vamos Deja de pensar en la tonta de Dani, eso era lo que quería pero ahora la niña esta se me ha aparecido hasta en la sopa. Y desde que llego a California mi cabeza no ha dejado de pensar en ella, en lo hermosa que es, en lo fastidiosa y pequeña que es. Ah claro y en que me abandono, en su boda y más.

“Malditas seas Daniela Müller”. Grite en mis adentros.
Y de no haber estado ahí Israel Müller lo hubiera gritado más alto.
No entendía cómo es que Israel podían vivir con Daniela, si bueno uno de los motivos era porque esa pequeña de 1.60 era su hermana, pero era una traidora una abandona dora de novios una rompe ilusiones. ¿Pero qué demonios dices? Tu eres Tom kaulitz y no necesitas de esa niña para ser feliz.
— ¿Qué tienes Tom?
—Nada solo estoy pensando—Israel abrió la botella de agua y después de darle un sorbo me dio una palmada en la espalada.
— ¿Tú piensas?
—Que graciosos eres Israel—Dije riendo sarcásticamente. — ¿Dónde se supone que dejaste a ese monstruito llamado Daniela.
—Bueno esta con su novio Logan, pero creo que no tardará en llegar, ya sabes tiene que hablar con  David.
— ¿Entonces anda con Logan?
—Sí.
—Pensé que el novio era Iker, no el hermanito.
—Lo era pero no sé qué paso, ya vez que incluso le regalo ese departamento en Manhattan
—Valla entonces el desafortunado novio es el, pobre a parir de Noviembre será el esposo, no sabe con quién se está metiendo.
—Si mi hermanita puede llegar a ser muy insoportable, pero la amo después de todo es mi única hermanita. —Le sonreí y el a mí. Platicábamos cuando se escuchó que la puerta se abrió y entonces hizo acto de presencia Daniela Müller mi dolor de cabeza.
—Hola, perdón por llegar tarde—Logan estaba de pie detrás de ella y tenía muchas bolsas en las manos. Miro todo el lugar y me vio a mi hizo una mueca pero no me tomo mucha importancia. Logan igual me miro y al igual que ella hizo una mueca de desdén.
—Te veo en el departamento, pero no tardes hoy me voy a Italia.

El novio se fue con todas las bolsas de su querida prometida.
Ahora se paseaban en todo el mundo demostrándose su amor, lo cual me dolía pero me lo guardaba.
Logan y Daniela

Logan Denison, empresario y millonario, salía en portadas de revista con temática en economía y ese tipo de cosas, el padre de Daniela tenía un negocio con la familia y tal parecía que la clave para cerrar el negocio era Daniela. Daniela le dio un beso y él se fue, camino hasta llegar con mi manager y estuvieron platicando.
No le preste atención y mejo me dedique a platicar con mi amigo y hermano de ella.
Pero no podía evitar mirarla de vez en cuando, era preciosa, vestía: un short color café y una blusa blanca, zapatos de tacón color café igual y su bolsa de mano parecía estar más grande que ella. Bill se unió a su plática junto con Georg y Gustav.
—Israel—Ambos miramos a ver subiendo la mirada por el glorioso cuerpo de Daniela, —Oye ya papá necesita verte con urgencia, sabes que es lo que sigue pensando de tu amistad con—Se quedó callada y la mire—Este cosa.
— ¿Algún problema? Müller—Me levante muy desafiante y ella alzo su rostro para mirarme, era un pequeña sin duda alguna.
—No ninguno Kaulitz—Desvió la mirada hacia su hermano—Me voy. —Se agacho y le dio un beso en la mejilla. Después se paró y me miro. —Adiós Tom.
—Adiós. —“La odio” si no hay duda de eso odio a Daniela Müller.
Le dije a Bill que no me iría con él, quería distraerme pero cuando me di cuenta era muy tarde, había estado paseando sin rumbo fijo hasta que me encontré a mí mismo sentado en una banca de un parque que estaba a unas cuadras del departamento de Dani y el odioso de su novio Logan.
Mire por última vez el espectacular que adornaba la calle,
“Like we used to” By: Daniela Müller.
Curiosamente el nombre de ese perfume igual era el nombre de su primer CD con su hermano. “Like we used to.”
Me dolió la acepto me dolió saber que me dejo por ese imbécil, ella había sido la única persona que me había abandonado, la única a la que ajuiciaba mi desilusión, aunque no lo aparentaba la amaba y no quería que llegara noviembre, porque en noviembre la perdería para siempre.
Regrese a mi coche y cuando me di cuenta me encontraba en un estacionamiento tan poco familiar, pero aun así me aventure a ir a buscarla.
—Buenas noches—Saludo la recepcionista al entrar, asentí y continúe mi camino hasta llegar al ascensor.
El lugar era digno de la ex top model Daniela Müller, era muy elegante y acogedor, estaba decorado de manera muy formal. Ese departamento era el que tenía con su novio Logan eso sin contar el que tenía en Manhattan con Iker.
Dude pero en fin toque tres veces antes de que ella apareciera con un vestido color lila de esos que las mujeres usan para dormir. Me miro confundida.
— ¿Qué haces aquí?
—Vine a visitarte. —Ella me miro y hecho un vistazo a el lugar.
— ¿Quieres pasar?—Se hizo a un lado para que yo entrara, el lugar a olía a rosas y a incienso. —Siéntate Tom. —Ella se sentó a un lado de donde yo me senté y doblo sus piernas coloco una almohada entre ellas. — ¿A que debo tu visita?
—Bueno es que te extraño.
—No entiendo por qué. Tú y yo no somos nada.
—No es necesario ser algo, para extrañar a alguien.
—Tom dime que quieres.
— ¿Y tu novio?
—No esta viajo a Italia para cerrar un negocio.
— ¿Entonces te casas?—Se quedó callada, y me miro un poco molesta.
— ¿Vienes a mi casa a preguntarme algo que ya se publicó en internet, en revista en periódicos?
—Lo siento es que no sé qué decirte. Solo que te deseo lo mejor.
—A ti sí que te gusta perder el tempo. —Nos quedamos callados, en medio de un silencio incomodo, estaba ahí con ella con casi nada de ropa estuve a punto de aventármele y besarla desnudarla y hacerle mía pedirle que no se casara.
— ¿Entonces lo amas?—Ella se hundió en el sofá y me miro con un nudo en la garganta.
—Sí, lo amo—Como siempre buscaba ese orgullo que no le permitía aceptar que no lo amaba.
—Soy un imbécil. ¿Sabes porque?—Ella negó con la cabeza—Por qué ahora él está ahí, en donde yo debería de estar, pero lo más triste es que ambos sabemos que debería de ser yo en la oscuridad, a tu lado, debería ser yo en lugar de él. Daniela no sabes cuánto daría yo por estar otra vez en esa cama. Pero soy un imbécil, porque tú me abandonaste y aun así te amo.
—Pero tú me hiciste más daño y aun así te amo, por eso es que la mas estúpida soy yo. Porque me gusta sufrir. —Se levantó y me miro—Y me gusta sufrir porque me recuerda que tú y yo tuvimos algo bonito alguna vez.
—Si tienes razón algo que primero yo arruine pero tú lo remataste.

Me lévate dispuesto a irme, ya no quería seguir ahí, fue un error ir a verla no tenía por qué estar ahí, me di la vuelta y camine hasta la puerta.
—Tom—Me quede parado—No te vayas—Mire a verla y ella estaba llorando, eso era lo que quería sufrir y ya se lo había cumplido ahora que sufra. Se acercó a mí y me miro ahora si volví a ver dese abajo. Baje la mirada para verla ella sonrió con cierta tristeza. —Quédate, conmigo, solo esta noche.
— ¿Eso es lo que quieres?—Ella asintió y me abrazo, me llegaba hasta el hombro yo la abrase y apoye mi barbilla en su cabeza
Ella levanto la mirada y se paró de puntitas para poder besarme, yo la abrace muy fuerte y la pegue contra la puerta. Solo quería eso besarla y acariciarla.  Ella sabía todo lo que pensaba en esos momento llevo una de sus manos  a la parte de atrás de su vestido y lo dejo caer hasta el suelo. Era preciosa de todos lados. La abrace y la lleve hasta la cama de su habitación.
Me quite mi ropa hasta quedar en bóxer, ella me beso y rodeo mi cuello cuando me acomode encima de su cuerpo, me beso y yo comencé a acariciarla a besarla, bajaba por su cuello hasta llegar a sus senos los cuales besaba acariciaba y succiona, sabia cuáles eran las partes sensibles de Daniela.
Acaricio mi espalda mientras mis labios bajaban por su abdomen y volvía a subir dejándole pequeñas marquitas rojas en todo su cuerpo, la besaba me besaba.
Estábamos acostados de lado cara a cara, nos dábamos pequeños besitos y entraba muy lentamente en su cuerpo, nuestros gemidos y jadeos eran muy bajos y ambos nos movíamos con suavidad y lentitud, después sin salirme de ella, me coloque detrás de ella y comencé a acariciar sus senos a besar su cuellos a pasear mis manos en su abdomen.
Ella era mía y ahora la estaba perdiendo, ahora Logan ocupaba mi lugar, él la hacía sentirse invencible, ahora Logan y Daniela hacían esas cosas.
Como solíamos hacerlo. Ella y yo.

 


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